Cada niño con
cardiopatía que no es operado necesita ser ingresado seis
veces al año como mínimo, para un total de ingreso de 30
semanas a lo largo de sus primeros 5 años de vida, en cualquier momento no menos de la mitad de los espacios de
cama del Hospital Infantil es dedicado a compensar su falla
multisistémica, la Unidad de Cuidados Intensivos y otras
áreas Neonatales son también sobre necesitadas por esta
enfermedad y si no son operados, con el tiempo mueren.
A todo esto le debemos agregar
que las familias,
regularmente de muy escasos recursos, tienen que
cargar con el gasto que ocasiona la compra de
medicamentos y exámenes que no son proveídos por el
Estado. Por
ejemplo: un Ecocardiograma, indispensable para el
debido diagnóstico, le cuesta a la familia en un
laboratorio privado $120.00 (costo preferencial por
ser remitido del Hospital Bloom); la Resonancia
Magnética tiene un costo de $228.00 dentro del mismo
Hospital; un Cateterismo, puede alcanzar un costo de
$3.000.00 No cabe
duda que muchos niños mueren sencillamente porque no
pueden acceder a esos servicios; porque la
educación, nutrición y salud de otros integrantes
del mismo hogar, tendrían que ser relegados a un
segundo plano de prioridad.
Pero dentro de lo que nuestras posibilidades nos lo
han permitido y contando con el apoyo de las Instituciones,
Hospitales y Médicos en el extranjero, así como de
Personas y Empresas en el país, hemos logrado hacer
de nuestra labor, la que nos ha permitido ver realizado el sueño y esfuerzo de
nuestros beneficiados, como es
el caso del joven Emerson López Ferrer ( 23 años),
que fue operado hace 11 años y ahora estudia 4to.
Año de Medicina ; así como también ver el cambio
radical de vida que experimenta cada niño después de
la operación, tratamos de mantener el mayor contacto
posible con cada uno de ellos y
vemos que de tener una vida limitada en juegos,
estudios, etc. logran hacer una vida normal y
desarrollarse en todos los ámbitos que ellos se
proponen. |